Dirigir por Esperanza: Kierkegaard contra la crisis

Diez días después del accidente aéreo, congelados sobre un glaciar a 3.500 metros llegó la información. “¡Eh, chicos!, hay buenas noticias. Acabamos de oírlo en la radio. Han suspendido la búsqueda’. Se hizo el silencio dentro de la cabina llena de gente, y según les iba invadiendo la desesperanza por su difícil situación, gimieron: “Por qué diablos son buenas noticias? -Páez gritó enfadado a Nicolich. Y éste contestó “Porque quiere decir que vamos a salir de aquí por nuestros propios méritos”(La Tragedia de los Andes).

Las situaciones críticas ponen al descubierto el talante del jefe, su mezquindad o heroísmo, sus ángeles o demonios enmascarados en la rutina del día a día. En el borde del abismo se disciernen los espíritus. He aquí el corazón del momento actual, el dilema del dirigente ante la crisis. ¿De qué lado quedamos?

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