No hay duda de qué mi cuarentena, aunque sea dulce y en la Costa Brava, está empezando a hacerme mella. Uno de los videos que he reenviado por WhatsApp -incluso a todo un catedrático de universidad- es el de una mujer sexy buscando un cuarentón para encerrarse con él -según entiende que exigen las autoridades.
2020 Bateig Temporada confinatLa cuestión es que inicialmente se impuso un confinamiento que llamaban cuarentena, pero que duraba solo dos semanas. Pero ahora se ha ampliado dos semanas más. Y así sucesivamente. Llevamos ya más de 2 meses encerrados y todavía no vemos el final.
“Bástele a cada día su propio afán” leemos en Mateo 6, 34. Es la táctica de la exitosa asociación Alcohólicos Anónimos: proponerse cada día no beber alcohol ese día. Mañana será otro día, y volveremos a proponernos no beber. Hoy solo soy capaz de comprometerme a no beber durante el día de hoy.
Las personas que corren maratones siguen esta misma lógica: correr un kilómetro más y después otro más y otro más y otro más. Es la estrategia del one step further: plantearse qué haré hoy, porque cada día es nuevo y tiene un cercano final.
Es curioso, el trayecto integral de una vida humana sigue un ciclo circadiano: despertar a la vida, zénit, demonio meridiano y atardecer. Y esta estructura general se replica después, como un fractal, en cada jornada y en cada proyecto de nuestra existencia: amanecer, mediana edad y ocaso.
Nuestras trayectorias vitales son una composición de retos de un solo día. Hoy nos planteamos lograr una cosa, mañana otra distinta. Cada día debemos perseguir esencialmente una cosa, y no cuatro. Mañana podremos proponernos algo distinto. Así, en cuatro días consecutivos, podemos alcanzar cuatro cosas diversas. Cuatro no es lo mismo que 1 + 1 + 1 +1.
Final de etapaPlanear los objetivos por etapas nos tiene que dar Paz. Como en una vuelta ciclista o una yincana, salimos enfocados hacia un objetivo preciso que deberemos superar antes de pasar al próximo punto de control. Y en el próximo punto de control recibiremos nuevas instrucciones para la etapa siguiente. Conviene organizar la actividad y la mente de forma incremental. En cada punto en que estemos, planificamos el próximo tramo y basta. Sin pensar en el pasado que ya pasó, ni en el futuro que no sabes si llegará para ti.
Me viene a la cabeza una pregunta que a menudo hacían a mi madre: ¿Veo que a usted le gusta la familia numerosa -pues somos doce hermanos-? A lo que ella respondía con decisión: “No, yo me casé porque me gustaba Joan -mi padre-. Si cuando me casaba me hubieran dicho que iba a tener doce hijos, me habría echado atrás. Pero vino el primero y me gustó, y luego el segundo, y luego el tercero, y así hasta doce”.
De aquí he sacado la fórmula, cuando me dicen. “¿Siete hijos? Yo tengo tres, y no puedo con ellos”. A lo que me gusta responder: Lo mismo me pasa a mí. La cantidad máxima de hijos que una persona puede aguantar es una fórmula móvil: uno menos de los que realmente tiene.
Alguien me hizo ver que la principal oración cristiana, el Padrenuestro, está construida sobre esta misma lógica. Se pide a Dios que nos dé el pan del día, no todo el pan para los próximos días, la próxima semana, meses o años venideros. Tampoco pedimos que nos llene la despensa, para pasar el invierno y no tener que volver a pedir en mucho tiempo. Para cada día, el pan que necesitamos ese día, y basta.
Tiene más fuerza impulsar un valor organizativo hoy, y otro el año que viene, que tratar de impulsar tres de golpe. Con esta estrategia en tres años consecutivos podemos avanzar de forma significativa en tres valores diferentes, en lugar de anunciar a bombo y platillo cada año una multitud de objetivos, de los que nunca vemos avances.
Otra propuesta más de esta #PacificLeaderRevolution que ya está en el horno. Finalmente se publicará, Dios mediante, para la editorial Libros de Cabecera de nuevo.