Hace 7 años el papa dimitió. ¿Tú por qué no?

“Mis fuerzas no son ya las adecuadas para ejercer de modo adecuado el ministerio”. Con estas palabras se despedía el 11 de febrero del 2013 una de las mayores autoridades del planeta. ¿Cómo vamos nosotros de fuerzas para atender nuestras responsabilidades? ¿No deberíamos también dimitir un poco? A lo largo de la historia de los jerarcas –y de los papas en particular- el número de dimisiones es mínimo. La mayoría in extremis, ante la amenaza de las lanzas del enemigo o de un proceso judicial.

“En el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones, para gobernar es necesario el vigor tanto del cuerpo como del espíritu”. Una persona débil o enferma puede ser sabia o santa, pero no está en condiciones para ejercer el mando. Ya lo decía Fayol, fundador de la ciencia del management. Mantenerse físicamente en forma es un deber irrenunciable. Cuántos jefes descargan sobre sus colaboradores su mal humor, que no tiene otra causa que el poco descanso. El economista Daniel Kahneman (2011) ha mostrado cómo incluso los jueces dictando penas de muerte, son más severos si no han desayunado bien.

Somos tan patéticos que no reconocemos ni la edad que tenemos. Resulta cómico cómo los políticos/as en ejercicio muestran una imagen cada día más joven, como el protagonista de El retrato de Dorian Gray. Se puede disimular la decrepitud -que no se vea- pero no se puede evitar que la organización la note. No deja de sorprenderme cómo hay países que no evolucionan por la esclerosis de sus gobernantes. Hay casos clamorosos como el de los Castro en cuba (y en tantos otros países). Pero pienso lo mismo para personajes como Jordi Pujol –al que aprecio- que con 8 años de president hubiera logrado lo mismo que con sus 23.

Papa Benedicto

“He de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado”, continuaba. Caramba, no oímos a menudo cosas así de los mandamases: ni empresariales, ni deportivos ni políticos. Si alguien quiere ganarse mi confianza como jefe, que repita conmigo: “reconozco mi incapacidad para …”.Y qué ponga lo que quiera, pero no vale aprender inglés o ser malo en las redes sociales. Reconoce quizá que eres incapaz para comunicarte con el equipo, impulsar las ventas o tomar iniciativas. Yo por ejemplo, he tenido que reconocer mi incapacidad para gestionar bien a los/as cuatro adolescentes que habitan en mi casa. Y también recientemente he renunciado a impartir unas horas de clase suplementarias. Me ha costado, pero ahora tengo más paz.

¿No podríamos dimitir un poco cada uno, dejando paso a personas en estos momentos más capacitadas? Se tiende a la concentración. Igual somos presidentes en la empresa, el gremio, la sectorial del partido, de un patronato, un equipo ciclista, de la escalera, una asociación de exalumnos y del club de bridge. Una de dos: o no nos dedicamos realmente o necesariamente lo hacemos mal. Retener cargos indica que seguimos considerándonos los más idóneos (poca humildad), o que nos aprovechamos de ellos (codicia).

Estos días se ha recordado que durante el conclave de 2005 que lo eligió, el papa rezaba para no ser elegido. A sus 78 años, después de sus cargos bajo el pontificado de Juan Pablo II, pensaba dedicarse a la lectura y a tocar el piano. En cambio nosotros -si llegáramos a rezar- lo haríamos para ser escogidos, aunque sea cómo mejores profesionales de la oficina.

La tradición eclesiástica ha formulado el paradójico principio del nolis quaerimus (al que no quiere, a ese queremos). Preferir para mandar a quién menos ambición manifieste para ello. Un planteamiento audaz, que podría guiar el proceso de regeneración política que tenemos pendiente. Evitar el apego. Es el dilema entre el cargo como servicio o el servirse del cargo. Mantener en puestos directivos a personas “de confianza”, pero cuya capacidad es claramente inferior a los retos del cargo, daña gravemente la organización, provoca fuga de talento y conduce irremisiblemente al engaño y la falsedad.

UGT José Maria

No sé si es pura coincidencia, pero la semana pasada el secretario general de la UGT en Catalunya Josep María Alvarez, después de 23 años, manifestaba su intención de empezar a plantearse si presentarse a la relección en el próximo congreso del sindicato en Abril. Igual sí viene una cultura menos posesiva y personalista. Una política más flexible, dónde se pueda subir y bajar -sin que necesariamente te tiren por la ventana. Alvarez reclama para UGT “nuevos liderazgos” para él poder dar un paso atrás (ESTE ARTICULO ESTÁ REEDITADO, LO DE ALVAREZ HA SIDO UN BLUFF PORQUE DIMITIÓ EN CATALUNYA PARA SUBIR TODAVÍA MÁS… hasta su nivel de…)

Quién dimite voluntariamente, dice que el cargo está por encima de sus ambiciones, que el proyecto pasa por delante de su persona. En su conciencia de vulnerabilidad, transmite una cultura colaborativa. Como no llego, necesito confiar en los demás. Otro me seguirá y lo hará mejor que yo. El arte de dirigir –afirma von Karajan- consiste en saber cuándo hay que abandonar la batuta para no molestar a la orquesta.

Os propongo practicar el arte de dimitir. Cuánto más mandes, más podrás dimitir. Puedes dimitir de asistir a algunas reuniones, de tanta contabilidad o de salir en los medios de comunicación. Quizá es buena idea dimitir el perfil de Linkedin, Facebook o Twitter. Dimite por lo menos de ser el simpático de la oficina, de conocer todos los asuntos y ser la sal de todos los platos; de tener siempre razón y dar la última palabra o de contestar cada e.mail. Seguro que su empresa saldrá beneficiada, que se liberarán energías aplastadas hasta el momento. Lo agradecerán también los colaboradores inmediatos. Pero quien más inmediatamente lo va a agradecer será usted mismo.

8 comentarios sobre “Hace 7 años el papa dimitió. ¿Tú por qué no?

  1. Interesantísima reflexión y magníficos y claros ejemplos. Por otro lado, también es cierto que lo de la Iglesia era, aparentemente, de tener un mínimo sentido común, creo.

    A los que nos dedicamos a la función de recursos humanos en el mundo empresarial nos toca NO penalizar en exceso esas renuncias, esos pasos al lado; pero si “penalizarlas” de algún modo, creo.

    Renunciar a un cargo y sentir que tu continuidad en la empresa no está asegurada es tan barbaridad como que si renuncias te mantengan tu salario, tus prebendas… y si el EETT dice lo contrario… o se equivoca o no lo interpretamos bien, creo.

    Nada hay más injusto que tratar como iguales a los que no los son, ya! Creo.

    1. Por la insuperable Ley de Murphy no dimiten aquellos que deberían, y sí lo hacen quienes no quisiéramos que lo hicieran.
      La idea es adoptar una actitud desasida, una actitud dimisionaria le llamo (he recuperado este post porque está incluido en mi nuevo libro #PacificLeaderRevolution)
      Paradójicamente Augusto, tras la muerte de Marco Antonio, se dirigió al Senado romano para dejar todos sus cargos y retirarse a la vita beata. Pero el senado le pidió que se quedara y que se erigiera en Dictador. Allí se fundamentó el imperio más largo conocido.
      Ciertamente la Iglesia tiene una gerontocracia endémica, pero la política y muchas empresas le van a la zaga.

  2. Nuestro bien y nuestro mal no existe mas que en nuestra voluntad. El afan de poder y de figuración social actuales son realmente perturbadores. Se pretende que dependan de uno las cosas que no pueden depender y hacer suyo y sujeto a la voluntad individual lo que en modo alguno nos pertenece. La esencia del verdadero bien está en las cosas que dependen de nosotros. La vida entregada a la riqueza y al poder transcurre en brazos de la suntuosidad, como un torrente de agua turbia.

    1. Me haces pensar en otro de los capítulos de mi nuevo libro, todavía en cocina, #PacificLeaderRevolution. Muchas menos cosas dependen de nosotros de lo que pensamos. Y esto nos lleva a la inquietud. Reivindico también el Liderazgo Pasivo, a veces estar ahí, ser el referente, es lo que puede tener mayor impacto.

  3. Estimado Gabriel, excelente reflexión… con tu permiso me gustaría compartirlo en Facebook, creo que en lo personal y como sabes, tambien en Mexico nos esta afectando lo que mencionas … un abrazo

    1. Encantado de que puedas utilizar mi texto. Al final son ejemplos que nos dan otros para todos, evitando así los malos ejemplos también. Creo que la vía de la ejemplaridad puede ayudarnos a recuperar el digno nombre de la política y del gobierno en sentido amplio. Muchas gracias

  4. Una reflexión muy acertada, como siempre.
    Aunque no creo que los motivos del papa para apartarse fueran los que argumentó, sino otros que tenían que ver con asumir responsabilidades por ciertos hechos que venían denunciándose.
    Y digo esto, porque el apartarse por reconocer incapacidad me encaja con la idea de que solo eres capaz de dimitir cuando tienes alta tu autoestima.
    Si somos capaces de quitar de la ecuación las razones externas a nosotros, que suelen tener gran influencia en la toma de nuestras decisiones, en el fondo no dimitimos porque no tenemos la autoestima al 10 sobre 10 y necesitamos de muletas externas (poder, riqueza, posición, privilegios, …) que nos ayuden a autoafirmarnos y a mantener la confianza en nosotros mismos, aunque seamos conscientes que nuestras capacidades han decaído

    1. Muy interesante esta idea de que para estar desapegado del cargo hay que tener bien la autoestima, no sé si de 10. Muchos de los que se aferran a sus puestos, desde mi querido suegro a sus 90 años, es porque su identidad y su autoestima dependen de ese cargo y esa actividad que detentan. Gracias por tu aportacion

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