¿Cuántas personas trabajan en el Vaticano?, le preguntaron en una ocasión a Juan XXIII. Y después de simular un cálculo mental contestó: “Aproximadamente la mitad”. Así es, ¿Cuántas personas trabajan realmente en su organización? o ¿Cuántas de ellas trabajan por encima del 50% de su potencial?

En la biblioteca privada de mi padre se escondía el libro “Cuando China despierte… el mundo temblará” (Peyrefitte, 1973). Ya despertó, y en efecto está transformando el mundo. ¿Qué transformación se producirá en su empresa si su gente despierta? ¡Cuánto talento por explotar: adormecido, mal coordinado o en pugna!

Sigfrido es un experto director de obra. Últimamente ha habido cambios en la cúpula de la empresa. Y él se siente marginado. Critica a sus jefes, y está peleado con el controler de la delegación -un tal Aranda-. El plazo de finalización de la obra que ahora dirige está en entredicho. Cada uno tira por su lado. El jefe de ambos, Martí, intenta sacar partido de todo el talento profesional de Sigfrido.

Martí:   Mira, Sigfrido; no entiendo tu actuación. Tampoco comprendo por que tratas así a Aranda. Si encima de todos los problemas de la obra, tenemos los de no entendernos, no llegaremos a ningún lado. ¿Qué te pasa con Aranda?

Sigfrido: No lo puedo remediar. Me pone nervioso. No sé por qué le das tanta beligerancia. Es nefasto.

Martí:   ¡No, hombre! Es un chico que habla mucho, sí, pero tiene buena fe y vale.

(Sigfrido no respondió)

Martí:   Además, debes entender que, si bien el responsable máximo de esta obra soy yo, sin embargo, tu eres el jefe de la obra y el responsable directo.

(Sigfrido se echó a reír) .

Hace años que hablamos de promover Organizaciones Abiertas, necesarias para acometer los retos actuales del entorno. Pero esto no significará nada si no logramos que se abra el talento y el corazón de las personas concretas que trabajan en nuestras empresas concretas.

Está muy bien eliminar los tabiques, crear espacios diáfanos, abrir un espacio de Knowledge Sharing en la intranet. Pero estas herramientas, en sí valiosas, no tendrán utilidad si no se produce también un cambio cultural y actitudinal. Es el cambio personal -no el estructural- el que hace la diferencia. O dicho de otra manera: ¿Cuál debe ser la estructura de un cambio actitudinal exitoso?

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