¿Presionamos demasiado al profesional? hundidas en la piscina olímpica

Ayer tuve el honor de ser protagonista de La Contra de La Vanguardia “El Afán de Perfeccionismo nos hace Incompetentes“, gracias a la gran profesional Inma Sanchís. He recibido muchas felicitaciones de muchos de vosotros, que os agradezco, aunque lógicamente también alguna matización o incluso crítica. Mis hijas han sido aplaudidas por las profesoras en clase, pero no acaban de entender de qué habla su padre en el libro. Y no son las únicas. Hoy sin embargo todo ha quedado más aclarado porque -una vez más y como pasa siempre- la realidad supera la ficción y de qué manera: “Quince nadadoras denuncian los abusos de Anna Tarrés“, hasta ahora seleccionadora del equipo de natación sincronizada.

Anna Tarrés ha sido la artífice indiscutible, a lo largo de 15 años de trabajo, de la mayor cosecha olímpica de la historia del deporte español: 55 medallas. Ahora resulta que “Esto es una dictadura y yo soy la dictadora”. Y nos escandalizamos de que te hagan vomitar en la piscina olímpica. Y nos preguntamos -con razón- si vale la pena el éxito a cualquier precio. Claro que no. El afán de perfeccionismo nos hace descarrilar, aunque sea rodeados de medallas, cámaras de television y dinero -la mayoría de nuestros impuestos. No es posible tener una cosa sin otra. Buscar la perfección nos lleva a todo tipo de “abusos”. Conocemos -y la mayoría no salen a la luz- gran número de casos similares en gimnasia, patinaje, futbol, natación, ciclismo… es general.

Quién quiere llegar al límite de las fuerzas, quién quiere agotar el tema, acaba agotado y agotando. Y se deja en el camino unas vidas familiares que no llegan a desarrollarse, una vida social y local que irreparablemene se rompe, se pierde el trabajar con alegría, la armonía de las amigas, el aprecio a/de los jefes. Proliferan los conflictos, las rencillas y los odios. Nadie dice, sabe ni piensa la verdad.

Lo siento, aunque se me ha criticado bastante por ello, estoy convencido que tenemos que trabajar menos para trabajar mejor, y sobre todo para vivir mejor. Y detener, urgentemente, esta sangría de estrés y depresión adolescente que estamos generando con tanta hiperexigencia escolar. Mi hija de 11 años se acuesta a las 12 de la noche ya en septiembre porque le tienen que llegar unos deberes via internet. Si luego se quedará en blanco en el aula, y en la vida, cuando le falten los reflejos rotos por el sobreesfuerzo. También creo que se jugaría mejor al fútbol sin tanta exigencia: más limpio y bonito.

El Japonés que Estrello el Tren para Ganar Tiempo (80 segundos concretamente), no es un cuento de management que me he inventado (he adaptado el look del blog al nuevo libro). Es una trágica realidad que nos sirve cómo metáfora para escarmentar en cabeja ajena. Para detener tantas vidas profesionales, personales, educativas y empresariales que descarrilan cada día, más y más tempranamente. ¡Ojalá de la crisis aprendamos esto! y no a presionar más todavía.

¿Cómo podemos descubrir un tipo de empresa, de economía y de sociedad que -cómo en las actividades extraescolares del colegio- lo importante no sea la orgullosa y ridícula pretensión de ser el mejor nadador del mundo, sino cómo mucho el mejor nadador de la clase?. En realidad ni eso, porque sólo nos interesa de verdad que los padres y hermanos vengan a vernos y se sientan orgullosos de nosotros, aunque llegemos últimos. Ese esfuerzo sí vale la pena.

52 comentarios sobre “¿Presionamos demasiado al profesional? hundidas en la piscina olímpica

  1. Felicidades Gabriel por un excelente artículo que me hace intuir otro gran libro detrás.

    Un extracto de mi libro “La Quinta Perspectiva” muestra una total coincidencia contigo, y seguro que mi mejor maestro W. Edwards Deming estaría de acuerdo:

    “Se nos ha educado en la creencia de que la competencia, entendida como rivalidad, es una forma de comportamiento necesaria para tener éxito. Nos enseñan que hay que superar a los demás, que hay que competir, que el mundo lo componen ganadores y perdedores y hay que estar en el primer grupo. Desde la infancia, desde la propia escuela infantil, el niño tiene la primera oposición al desarrollo de sus cualidades innatas: curiosidad, ganas de aprender, dignidad, imaginación y motivación intrínseca. Esta última se sustituye por la motivación extrínseca: puntos, estrellas, concursos, notas, premios, el propio deporte como competencia, la aceptación por los demás como ganador a través de criterios impuestos por padres y profesionales de la educación, con sus propios esquemas mentales. Una herencia ancestral no superada. Esto constituye el embrión de una forma errónea de entender el éxito y constituye la base de lo que más tarde utilizamos en nuestra vida profesional y social, convencidos de que el éxito va asociado a la rivalidad.

    Pero esto no es verdad. No sólo por estrictas razones morales y éticas, que también las hay, sino desde la óptica de la eficiencia para obtener mejores resultados, beneficios y bienestar…”

    Suerte y sigue escribiendo así.
    Jordi

    1. Me encanta, especialmente tu último párrafo. No defiendo la ética, sino el sentido común. Si te esfuerzas demasiado te rompes y no rindes. A medio plazo la ética y la eficiencia deberían converger bastante. Seguim en contacte.

    1. Ostras, pues 15 años y 55 medallas es llegar lejos. Me hizo gracia tu comentario al twitt que inspira este post: a cada cerdo le llega su San Martín. Mi punto es que ciertos estilos muy habituales duran demasiado y se tarda mucho en denunciarlos. Existe un complot para que triunfen los peores estilos. Habría que invertir el proceso

  2. Una persona realmente competente no es competitiva: reconoce el valor y la diferencia de los demás. Acaso “compite” con sus propias limitaciones, tratando de crecer y mejorar. Así debería entenderse la escuela y la formación obligatoria, especialmente. Exigente con las tareas, generosa con las personas.

    La escuela es un espejo de la sociedad y así se malogra el espíritu de comprensión y colaboración que debe presidir la aulas. Nos toca a los docentes formar a los alumnos y formar también a los padres en un modelo diferente. Hacerles comprender que el futuro al cual aspiramos no es el de competir para ser el mejor, sino el de colaborar para mejorar.

    Me alegra encontrar esta resonancia en tus textos. Creo que somos más de lo que parece en esta senda. Creo que está pendiente de escribir la gestión de la incompetencia en la escuela. Tendremos que poner manos a la obra! 🙂

    Un cordial saludo

    Boris

    1. 100% de acuerdo. Sí afortunadamente la mayoría silenciosa es víctima del sistema forzado de la excelencia, aunque la tecnoestructura nos domina. Ahora mismo se acaba de aprobar una reforma educativa que va justo en la linea del mayor exigencia, esfuerzo y control. El mal diagnóstico del problema produce soluciones que son peores que la enfermedad.

      Cuando quieras empezamos a componer la Gestión de Incompetentes educativos.

  3. Enhorabuena Gabriel !!

    Por mi parte, aprovecharé de tu artículo la mención a la entrenadora de-la-que-no-hay-que-pronunciar-el-nombre, como dirían en Harry Potter.

    Cualquiera que desprecia, rebaja, corre el riego de hundir a otro ser humano, bajo el motivo que sea y los pretextos que sean, se descalifica sino como profesional, seguramente como persona.

    ¿Más medallas con más desaire a la gente? No, gracias.

    1. Gracias por tus comentarios, como siempre. Pero la gran pregunta es. ¿Por qué estos jefes, supuestamente tan odiosos, son tan frecuentes? Me propongo escribir pronto sobre este fenomeno de seleccion adversa.

  4. Hola Gabriel, por fin he podido leerla y me ha gustado mucho, ¡te felicito!. Un 10 la foto, creo que has logrado ser tú.
    Lo mejor: “Más ejecutivos con oficio y menos MBA”, quizás soy partidista y barro para casa, pero creo sinceramente que es así, aunque no generalizo. El problema del MBA o llámese X no son los conocimientos adquiridos, el problema es la soberbia adquirida y la humildad perdida.
    Deseo que a raíz de esto y de todas las entrevistas, te salgan muchas ventas, por mi parte en cuanto pueda me lo compraré. Un abrazo y repito mis felicitaciones, Javier

    1. Muy interesante Javier que destaques que la esencia de la perversión con los MBA sea su excesivo grado de soberbia: que les incapacita para reconocer sus fallos y los distancia de la gente. Igual se puede tratar de plantear un MBA en la qeu se fomente la humildad. No es fácil pero en algún artículo me salían algunas ideas. Muchas gracias por tu seguimiento y comentario.

  5. Felicitats Gabriel per un post realista i alhora esperançador, es possible “viure i deixar viure ” i tanmateix, ” liderar i no atropellar ” en la gestió de les empreses.. lamentablement et podria compartir molts Caps que he patit , alguns dels mes recents, a la meva carrera i cóm amb el temps, recordo en canvi aquells que m´han fet avançar i creure des de les meves habilitats , es curiós no ?

    1. Yo también creo en que a largo plazo la influencia que queda es la positiva. Pero en el corto nos dominan los hiperactivos superficiales y dictadores. El problema es cómo hacemos para limitar el daño de estos personajes. Igual tenemos que dedicarle al menos otro post entero. Gracies per la teva contribució.

  6. Para mi lo que importa es saber que queremos ser sin tener en cuenta a los demás, qué es lo que me gusta hacer y a partir de aquí seré yo quién decida trabajar para conseguir mis metas o dejarlo en el momento que yo quiera y esto me llevará a mi felicidad,

    Saludos

    1. Josep. Ya hemos hablado en el foro de linkedin de esta idea tan interesante de la competitividad interior, medirse con uno mismo. Esta es la ruta de las personas equilibradas y equilibradoras. Mucha agresividad y competitividad exterior está generada por falta de paz interior. Tenemos que descubrir el liderazgo pacífico. Gràcies per tot el teu interés.

  7. Estimado Gabriel:
    Uno de los mayores problemas en Mexico en el ámbito laboral es la depresión crónica. Yo la padezco y de tanto en tanto “me apago” y me vuelvo un discapacitado más. Me interesa escribir un paper sobre el particular. ¿Podrías revisarlo y, si te parece, ayudarme a buscar la manera de publicarlo? No sabes los estragos que esta condicion causa en la productividad.
    Gracias por tu atención,
    Prof. Luis Márquez

    1. Curiosa demanda, que acepto encantado. El tema de la hiperexcelencia está claro que se aplica distinto en cada territorio. No tanto ni tan poco. Lo curioso es que a veces los dos extremos se tocan en periodos alternativos bipolares. Encantado de ensayar ideas contigo al respecto.

  8. 1.”Anna Tarrés ha sido la artífice indiscutible, a lo largo de 15 años de trabajo, de la mayor cosecha olímpica de la historia del deporte español: 55 medallas”
    2.”Ostras, pues 15 años y 55 medallas es llegar lejos”

    Gabriel, tanto la 1 como la 2 son frases tuyas, por eso las entrecomillo, y las traigo a mi comentario … (ha sido fácil, cortar y pegar…)

    Pues igual es eso, que tanto en el primer caso como en el segundo …lo hizo sin tirarse a la piscina, vamos sin “mojarse” ¡vaya mérito!

    PD. Te pillé en “la contra” – y ¡cojoño Gabriel! ¡estás hecho un pincel! Felicidades!!! que pases un buen día de los Gabrieles, Rafaeles y Migueles 🙂

    1. Gracias por tu comentario. Sempre punyent. Pero que pienso qeu capta el fondo de la paradoja que quiero destacar. Primero exigimos perfección y competitividad, y luego nos quejamos de los efectos secundarios (indeseados) que esto genera: estrés, dictadura, gente en la cuneta. Hay que cambiar el modo de funcionar, empezando quizá por cada uno vivir más lentamente. Tú estás en la buena dirección. Yo no estoy tan seguro.

  9. El que ha passat amb l’entrenadora Anna Tarrés trobo que ha estat una notícia que ha impactat a tota la societat esportiva. Però jo em pregunto, fins quin punt hem d’arribar a creure’ns tot el que s’explica per les notícies? I com i de quina manera hem de canalitzar totes les informacions?. Sembla molta casualitat que totes les nadadores que han denunciat a la seva entrenadora, han estat noies que no havíen pogut arribar a la meta que qualsevol esportista delit; voler arribar els “Joc Olímpics”. Moltes vegades la frustació pot arribar a crear un odi que en aquest cas, l’ha rebut completament l’entrenadora, però això tampoc justifica algunes declaracions que va dir l’Anna Tarrés a Onda Cero :”busco la perfección”

    Tal i com comentes en el teu text, la cerca de la perfecció és un error que la nostra societat encara no ha pogut solucinar. És l’obessió de moltes persones, la recerca d’una Atlàntida que mai no hi és. Hem de ser tal i com som i sobretot ser humils.

    Jordi

    1. Com bé expliques les notícies solen anar deformades. Se sobrevalora l´exit i també després els problemes. Jo crec qeu pots tenir un jefe déspota i treballar bastant bé. Pero al final ja matitzes. Aquesta idea de ser totes models acaba, entre d´altres coses amb l´anorexia. Gracies pel cometnari.

  10. remitiéndome a uno de los primeros posts, coincido en que de forma inconsciente, he crecido en un ambiente en el que la autoexigencia es un aspecto fundamental en la imagen del ganador, de la persona de éxito y entendiendo el éxito como algo material, en forma de bienes, de cosas.
    De todas las posibles consecuencias de ésta y más ideas relacionadas querría destacar el desamparo que se siente al no tener la necesidad de competición y rivalidad y la imposibilidad de poder identificarme con un grupo de personas con la necesidad de cambiar este punto de vista. y con desamparo no me refiero solo a la soledad que produce el aislamiento social, también a la impotencia y la frustración de nuestra incapacidad de imaginar o escuchar abiertamente un punto de vista, que no se llame sentido común sino que sea diferente y se traduzca una alternativa viable al éxito material y ambicione un conocimiento colectivo, con el que crecer, vivir y luchar.

    1. Buena reflexión con elementos autobiográficos. Según algunas teorías psicológicas existen dos tipos esenciales de personalidades, las que buscan el éxito y las que buscan el reconocimiento. Saberlo nos ayudará a saber de qué pié cojeamos y qué peligros tenemos que evitar. A medio plazo si empiezas siendo de las primeras pero te esfuerzas en aprender algo de las segundas puedes llegar a ser una profesional muy relevante y reconocida también. Reconocer la propia incompetencia, asumirla y seguir luchando. Este es siempre el camino. Anne Gracias. Nos vemos.

  11. ¡Hola Gabriel! Antes de nada me gustaría resaltar, tal y como dice Jordi Pedrero, ¿Hasta que punto debemos creer lo que nos dicen las noticias? Vivimos en un mundo donde los medios de comunicación son cada vez más sensacionalistas prejuzgando al culpable sin saber los detalles de lo ocurrido.

    Por otra parte, me gustaría comentar el hecho de que las nadadoras son conscientes de que su ejecución tiene que ser limpia, hasta el punto de llegar a la perfección. Que compiten y con la palabra compiten me refiero a que lo tienen que dar todo durante ese periodo de tiempo de su vida que marcará un antes y un después. Con esto quiero decir que, si quieres alcanzar algo, evolucionar, tendrás que sobrepasar tus límites. Solo así serás reconocido y tu autorrealización te proporcionará la felicidad.

    Claro que el factor de la búsqueda continua de la perfección provoca toda clase de conflictos, pero son estos los que se deberían tratar. Aprovecho para felicitarle por la contra en la Vanguardia. Un saludo.

    1. Destacas dos buenos puntos. La gente cuenta de la feria como le va en ella. Las chicas más exitosas no parecen considerar a Anna Tarrés como una déspota. En contra de la reacción más espontánea mi intención con el debate no era atacarla. Todo lo contrario, ha sido una buena jefa para lo qeu se pedía. Y lo ha sido durante mucho tiempo sin “especiales” problemas.

      Mi intención es, con la escusa del caso de las nadadoras, abrir el debate de si vale la pena luchar por un perfeccionismo tan extremo. Quién inició los juegos olímpicos de la era moderna no pensaba así. Y por eso los promovió como un medio de encuentro lúdico al que deberían estar excluídos los que viven del deporte. Algo que se incumple en la mayoría de deportes.

  12. ¡Hola Gabriel! En primer lugar, enhorabuena por la contra de La Vanguardia. En una época donde los objetivos y el perfeccionismo en las empresas está a la orden del día, se agradece leer opiniones diferentes acerca de cómo poder ser productivos y más importante aún, ser felices con posiblemente menos recursos.

    En cuanto al caso de la ex-seleccionadora de natación es una clara muestra acerca de un debate que todavía no ha encontrado una respuesta unánime: ¿el fin justifica los medios? Día a día podemos ver ejemplos de esto, tanto en los comportamientos de los llamados “directivos sin escrúpulos” o también en los deportes de élite donde el rival frecuentemente utiliza cualquier tipo al borde de la ilegalidad para salir vencedor.

    Para ser deportista de élite se requiere un sacrificio y esfuerzo muy importante, sin los cuales no se logrará nada a parte de perder el tiempo. A pesar de que los métodos Anna Tarrés parecen dictatoriales, lo evidente es que consiguió su objetivo: que sus alumnas triunfasen. ¿Podía ver utilizado otros métodos? Probablemente sí, pero también es probable que no hubiese conseguido tantos éxitos… También considero que las nadadoras sabian donde iban, nadie les obligaba y si formaban parte de esos entrenamientos tan estrictos es por que querían. Personalmente pondría la mano en el fuego al decir que ellas mismas sabían que era la única manera de tener posibilidades de triunfar, de alcanzar ese sueño que perseguían desde la infancia, y si no hacían caso a la “dictadora” las rivales las vencerían. Estoy de acuerdo con que los medios de la ex-entrenadora erán estrictos, pero no obligaba a nadie ni hacia nada ilegal. Volvemos a lo mismo, ¿justifica el fin a los medios? Supongo que las nadadoras no se arrepienten de haber triunfado y obtenido las medallas, por lo tanto podemos ver que el desenlace de esta historia es uno: en la mayoría en el deporte (en la vida probablemente menos) lo que queda al final son las victorias y tener la conciencia tranquila de saber que se hizo lo máximo para alcanzar el sueño de cada uno, y no me cabe duda que las nadaduras se dejaron el alma para alcanzar los triunfos.

    Un saludo!

  13. En mi opinión, y muy aplicable al caso de las nadadoras de Anna Tarrés, el fin no justifica los medios. Desde el momento en que vi esta noticia publicada, no entendí porque la mayoría (que no todas) de las nadadoras que han pasado por su equipo no abrieron la boca hasta el momento en el que la entrenadora fue despedida. Creo que es un claro ejemplo de que en esta sociedad nos puede el afán de protagonismo y nos ciega poder llegar a lo más alto pero sobre todo que nuestras hazañas sean reconocidas por todo el mundo.
    Toda alta competición conlleva un gran sacrificio. Yo por ejemplo, jugué a balonceso desde pequeña hasta hace 3 años, ya que una lesión me impidió seguir jugando. Jugaba a nivel nacional y participé en campeonatos de diversos lugares de la península. Pasé por diferentes entrenadores y cada uno de ellos tenía su manera de enseñar (cada maestrillo tiene su librillo), pero desde luego, había según qué cosas que yo no toleraba. Sabía que mis metas pasaban por un esfuerzo y sacrificio previo altos, pero en ninguno de los casos debía someterme a humillaciones públicas ni tampoco a insultos de ningún tipo. Hay una línea que separa la dureza, la contundencia y la seriedad, por llamarlo de alguna manera, con las faltas de respeto, pues creo que éste debe ser mútuo; tanto en “alumno” aprende del entrenador, como el entrenador puede aprender, aunque sea a crecer como persona de aquél al que enseña. Y en los deportes, como en cualquier otro ámbito de nuestro día a día. Con todos mis respetos, no creo que el que se ponga delante a impartir clase, vista camisa, tenga una mesa más grande y pueda moverse a sus anchas, merezca más respeto que todos los que tiene delante. Es algo mútuo, exige reciprocidad, y en el momento en que este proceso se interrumpe, la enseñanza no puede ser la debida.
    Por último, me gustaría añadir que encuentro que la motivación y las ganas de ser algo, y porqué no, el mejor, son puntos clave en la juventud de hoy en día… Si no nos marcamos unas metas, no llegaremos a nada. “Si vas a por el 5 en un examen, quizás tengas un descuido y saques un 4. Así que mejor ves a por el 10 por si después hay algún contratiempo.”

  14. Anton y María: Gracias por vuestras aportaciones, que siguen un mismo hilo conductor. Nadie sensato puede defender que “el fin justifique los medios” expresión falsamente atribuida a Maquiavelo. El problema es cuál es el fin. Maria apunta a que el llegar a lo más alto del deporte puede ser un fin exagerado. Yo también lo mantengo. A la vista de la cantidad de abusos de todo tipo que se han descubierto y que se descubrirán con el deporte olímpico estoy convencido que deberíamos relajar presión. Empezaría por reducir los presupuestos públicos dedicados a este deporte a la mitad. Más adelante igual podríamos volverlo a bajar a la mitad. Estoy convencido, que también al futbol profesional se le debería bajar los presupuestos a una décima parte y se jugaría mejor al futbol y no arrastrarían déficits para-públicos que injustamente se les consiente a los equipos de futbol.

    En mi opinión Anna Tarrés, como también Ruyjiro Takami a quién dedico el libro, son víctimas de una forma de trabajar. Las nadadoras también. Esta excelencia es mala para las sociedades y para el fin del desarrollo personal y de la sociedad equilibrados que es el único fin que a mí se me ocurre que vale la pena.

    1. TOLERANCIA CERO A LA MEDIOCRIDAD!!!!

      Es realmente conmovedor que todos apoyemos un mundo en el cual triunfen las buenas ideas, la buena voluntad por parte de los trabajadores o alumnos, la inexistencia de jerarquías e incluso la desaparición de la burocracia dentro de nuestras instituciones… Pero definitivamente nuestra sociedad rema contra corriente respecto a estos valores, fomentando todo lo contrario. Podemos observar miles de ejemplos en nuestro día a día de esto que intento exponer: luchamos por entrar en las mejores universidades, nuestros padres ya lo hicieron para poder meternos en los colegio más elitistas en los que se nos garantizase una buena educación y un mínimo de ” profesionalidad” en nuestro modo de actuar, nos bombardearon con miles de extraescolares esperando que fuésemos los mejores y desando decir: “ si aquel que canta, baila o pinta tan bien es mi hijo…” persiguiendo la perfección y castigando la mediocridad a través de regalos u otros incentivos, soy consciente de que todo esto que expongo puede rozar la exageración o que no sea así de manera genérica pero lo que si es cierto y creo que se ve plenamente reflejado en esta y otras muchas sociedades es el afán de triunfo, de éxito que existe tanto por parte de instituciones como del propio individuo. Una de las áreas en la que esto se puede ver perfectamente reflejado de forma natural es en la de los deportes, en ella todo esto se magnifica y se vuelve el modo de vida tanto de los deportistas como de su entorno, la única meta a perseguir es el éxito y la perfección, viéndose sometidos a duros entrenamientos y rutinas extremadamente severas, que los privan, en muchas ocasiones, de una vida medianamente normal. Entrenados y educados en esta disciplina tan rígida y cuadriculada en la que el fin justifica los medios.

      Nos alarmamos cuando aparecen noticias de este tipo (el caso de las nadadoras olímpicas) en los medios de comunicación y no toleramos estas una actuaciones, pero realmente ¿No es la propia sociedad la que empuja a que personas ya sean entrenadores, profesores, altos cargos, etc. presionen a su equipo para conseguir los mejores resultados? Seamos sinceros, cuando alguien habla de su equipo, de su empresa e incluso de su universidad, no suele alardear diciendo cosas como que su empresa ha sido catalogada la decimos quita mejor ni que su equipo a quedado en octava posición sino más bien nos gusta presumir diciendo que somos lideres en… o los mejores en tal otra cosa… por lo que puedo considerar que es bueno perseguir una meta o sobresalir en algo, porque es la motivación por alcanzar (ya sea materia o no) lo que nos empuja a sacrificarnos y a exigirnos mejorías a nosotros mismos, por ello creo que el problema no está en perseguir la calidad y rechazar la mediocridad, sino que surge cuando se abandona esta idea y se persigue la perfección a cualquier precio, deberíamos aprovechar las capacidades que tiene cada individuo y potenciarlas sin forzarlos con ello a utilizar métodos poco éticos o inmorales. Algo está claro, no podemos dar una educación, unos valores fundamentados en el elitismo y en la competencia y luego alarmarnos antes casos que se exponen públicamente cuando existe toda una corriente social que empuja a que cosas así ocurran.

      Este comentario solo es una opinión personal que hago para que se reflexione sobre si el camino que llevamos en nuestro modo de actuar es el correcto, estoy abierta a debate y me gustaría saber que opináis al respecto, muchas gracias.

  15. Hola Gabriel. La meva opinió és que com molt bé vostè ha dit “sólo nos interesa de verdad que los padres y hermanos vengan a vernos y se sientan orgullosos de nosotros, aunque llegemos últimos. Ese esfuerzo sí vale la pena”. Així que ningú obligava a les nedadores a seguir competint amb la ‘dictadora’ Anna Tarrés, perquè al cap i a la fi, si el que els hi agradava era només divertir-se nedant podien seguir fent-ho allà on volguessin i sota les ordres de qui desitgessin. A més, no crec que les nedadores russes o xines hagin estat sotmeses a entrenaments més lights.

    Sense voler entrar a valorar si les tècniques presuntament utilitzades per l’Anna Tarrés són lícites o no, em pregunto per què ens queixem? Les federacions volen ser les millors, ser les més premiades però, realment els importa el preu per aconseguir aquestes medalles? Jo crec que no, i més si no se sap els mitjans empleats per aconseguir aquest fi.

    Però potser aquesta no és la manera més efectiva de treballar. Els entrenadors o també els directors d’empreses només volen resultats, complir els objectius proposats al inici de l’exercici exprimint els treballadors per a intentar aconseguir-ho, cosa que al final no passarà. Crec que aquesta pressió, en part, genera incompetents, que només van a treballar perquè l’empresa assoleixi uns números. Potser amb uns propòsits menys atabalants el personal treballaria més agust, sense estrés i al final es sobrepassarien els objectius.

    Salutacions!

    1. Abans es parlava molt del concepte de “mujer objeto” per referir-se a una noia que només era valorada per la seva imatge i pel seu cos. Pero hores d´ara aquest concepte podria ampliar-se força. Tenim el futbolista, el cantante o la nadadora objeto. I tot i que jo sigui molt del Barça tinc serioses dubtes de que valgui la pena marxar del teu país als 15 anys per perseguir un somni futbolistic només probable. Gracies per participar.

  16. !Gran debate!
    ¿el fin justifica los medios?, ¿es insana la presión a la que se someten los deportistas de élite?. Realmente no hay respuesta unánime para estas preguntas.

    Desde mi punto de vista,considero que Anna Tarrés ha sido una excelente profesional la cual ha conseguido 55 medallas en 15 años de trabajo y ha sabido sacar el máximo partido a sus nadadoras.

    Realmente el trabajo de Anna Tarrés ha sido excepcional desde un punto de vista de logros y medallas pero nos volvemos a hacer la misma pregunta:¿Realmente vale la pena?. Pues realmente no se si vale a pena o no,pero lo que esta claro es que si quieres ser un deportista de élite laureado y reconocido tendrás que entrenar al máximo día a día ya que sino llegará otro que te pasará por encima. Aunque suene un poco cruel el mundo del deporte de élite funciona así y quien ha de decidir si realmente vale a la pena son los propios deportistas que al fin y al cabo son los que se someten a la presión de querer llegar a ser los mejores.

    Para concluir con el tema de Anna Tarrés me gustaría decir que no se hasta que punto creerme la información (dictadora, demasiado exigente,…) ya que me parece un poco extraño que todos los “tratos sucios” salgan a relucir” una vez la echaran del equipo nacional.

    1. Opinión diáfana. A mí también me parece que Anna Tarrés no és la culpable de todo esto. Sería un error pensar que por retirarla a ella las cosas van a cambiar. Si hay tanta presión no se podrá vivir sin ella, con las consecuencias que ello comporta. Lo que no puede ser no puede ser, y además, es imposible.

  17. El caso de las nadadoras me hace pensar y entender el por qué, en el mundo empresarial, se habla de que es mejor tener una gran empresa que una empresa grande, pues lo importante es saber encontrar el equilibrio en todas las cosas, ya sean a nivel de exigencias deportivas como de exigencias empresariales. Esto hará que se mejore el trato humano que se da a las personas y poder obtener de ellas un adecuado rendimiento sin que se sientan bajo presión por órdenes de sus superiores y exigencias fuera de lugar.

    1. Kevin, el punto de equilibrio siempre es la solución. Estas son las respuestas maduras, no podemos dejarnos llevar tanto por el éxito que nuestras vidas personales y sociales sean un fracaso. Un saludo.

  18. Me identifico mucho con el comentario de María, ya que yo también jugué al baloncesto desde pequeño con el fin de pasármelo bien y disfrutar de ese deporte pero a medida que vas creciendo los objetivos, en este caso del baloncesto van cambiando y llega un momento en que el único objetivo es ganar, ganar y ganar, llegar a ser el mejor en ese deporte sin tener en cuenta elementos tan importantes como la diversión, el compañerismo, etc. Este determinado comportamiento de buscar la perfección para ganar, puede acabar siendo muy malo y llegar a traspasar límites que no se tendrían que pasar, provocando este tipo de situaciones como la de Anna Tarrés. Lamentablemente en la sociedad que vivimos hoy en día se mueve por unos valores que fomentan el egoísmo, la competencia y el alcance de la perfección y creo que tendríamos que hacer todo lo posible para intentar cambiar esos valores y actitudes.

    1. Estamos tan determinados por la cultura del éxito que no nos acabamos de creer que el deporte -y las olimpiadas- se inventaron no para pelearse de esta forma. Los resultados son que mi hijo mayor quiere ir al Barça y no quiere jugar con un equipo del barrio. Hay que reconocer que está más dotado para el futbol que su padre.

  19. ¡Buenas Gabriel! Enhorabuena por el artículo, creo que has conseguido dar una visión distinta a lo que hoy en día está considerado “éxito”.

    Desde mi punto de vista, los argumentos que aportas acerca de la competitividad son de lo más ejemplificadores de la situación actual, hoy en día es cierto que la gente busca éxito a cualquier precio. Estoy totalmente de acuerdo con uno de los comentarios iniciales que hace referencia a que la competitividad es algo que se nos “enseña” desde pequeños y que a medida que vamos creciendo la vamos desarrollando. En mi opinión, me parece un error darle tanta importancia a algo que en realidad depende de muchos factores.

    La mayoría de los estudiantes universitarios de hoy en día creemos que nada más acabar la carrera tendremos el gloriosos éxito y que cobraremos sueldos superiores a los de nuestro padres. Y la única forma de realmente conseguir esto, sería aplicando la política de éxito a cualquier precio. Política que no deja de desgastarnos y de hacernos más competitivos dándole una connotación negativa al término. Pero, ¿qué le vamos a hacer si es a lo que nos han educado?..

    Me gustaría también expresar lo que muchos de los comentarios reflejan sobre las nadadoras, y es que muchas de ellas, sabían ya de anteamo lo que hacían y por tanto entrenar por encima de sus límites forma parte de sus contratos.

    Saludos.

    1. Muy acertada esta crítica de que el éxito no se debe buscar a corto plazo, y cómo quizá dentro también del ámbito universitario se fomenta estas actitudes. Gracias por tu comentario.

  20. Hola Gabriel, me parece muy interesante esta publicación sobre las nadadoras y su mediática ex entrenadora Anna Tarrés.
    Muchos profesionales del deporte siempre han criticado los métodos exagerados de entrenadores que los fuerzan y obligan a llevar a cabo unos entrenamientos y unos estilos de vida muy duros. Haciendo referencia a uno de tus comentarios sobre el día a día de una de tus hijas, encuentro que ambos casos son muy parecidos respectivamente. Si una profesora llena de deberes y exámenes la agenda de un estudiante será porque su objetivo es lograr tener los mejores alumnos de la promoción. es decir, luchara como hacia Tarrés con sus nadadoras. Pero habría que analizar si la ambición de ganar es al fin y al cabo de la entrenadora o de las nadadoras. En mi opinión, esos duros entrenamientos denunciados por el equipo, solo creaban estrés y quitaban las ganas a las profesionales, es decir, la exigencia las convertía en incompetentes como dijiste.
    He llegado a la conclusión de que el éxito era el deseo de Tarrés y no de su equipo. Precisamente por esto, creo que la destitución de la misma ha sido acertada y hará que el equipo trabaje menos pero mejor. Todo son hipótesis, en el futuro veremos si tenían razón las nadadoras o si realmente Tarrés era el alma del equipo.
    Muchas gracias por abrir este interesante debate, nos vemos!

    1. Dices un par de comentarios agudos. Por un lado que el estrés de ganar está impulsado por una autoridad (histérica) que seguramente va más allá de lo que el alumno o empleado tiene en la cabeza. Mayor responsabilidad para el jefe.

      También me ha gustado la apelación al futuro. Qué el tiempo diga quién tenía más razon. Adelante y sigue dándole a la cabeza como ahora (y no hablo de deporte).

  21. En la sociedad en que nos encontramos, donde rige la superación, es imposible que en los deportes competitivos no surjan estas clases de conflictos.
    Para cambiar estos comportamientos tendríamos que empezar por la educación, donde el trabajo sea más cooperativo con los compañeros, no se valore tanto un trabajo final sino el recorrido de todo el año, esto comporta un esfuerzo diario y por lo tanto mucha más dedicación, que se encuentra distribuida a lo largo del año y no en los últimos meses. Este esfuerzo, que como tú dices sí que vale la pena, es lo que se tendría que tener en cuenta y valorar en la educación. De este modo en el trabajo profesional, donde suele ser en equipo, las personas tendrían la capacidad de esforzarse constantemente y por lo tanto no comportaría el afán del perfeccionismo, ya que en mi opinión la perfección es imposible conseguirla durante un largo tiempo

    1. Estabamos discutiendo de las nadadoras y por si alguien tenía alguna duda ha salido el caso de Lance Amstrong. Realmente valoramos sólo el brillo momentáneo de una prueba y de la juventud. Lo importante, tanto en el trabajo como en el aula, es el trabajo del día a día. Gracies pel teu comentari.

  22. En mi opinión, creo que es fundamental crecer en un ambiente en el que nos sintamos realizados de acuerdo a nuestras necesidades, de acuerdo a nuestras capacidades. El objetivo de todos nosotros en la vida es conseguir la felicidad plena, y no por mucho que nos esforcemos en algo, demos la vida por ello o nos desvivamos implica que con ello consigamos ser felices. De hecho, éste es un claro ejemplo. la natación implica dedicarle muchas horas a la semana tras salir del colegio, día a día debes dedicarle horas y esfuerzo que finalmente pueden no dar sus frutos, pueden no satisfacerte, incluso por ello, podemos olvidar otros temas y aspectos de la vida cotidiana que resultan imprescindibles en la vida de todo hombre, como por ejemplo, la familia, los amigos, disfrutar y compartir tu tiempo libre con aquellos que diariamente te rodean. Un niño debe jugar, debe divertirse, debe experimentar, debe tener tiempo para sí mismo tras horas lectivas en el colegio, los jóvenes deben dedicarle tiempo al estudio pero también a los amigos, a la familia y los adultos no deben vivir para trabajar, deben trabajar y con ello vivir, satisfacer sus necesidades, compartir sus vidas con quienes lo deseen, cuidar de su familia, en definitiva ser felices.
    En conclusión, mi opinión es la necesidad de que la sociedad en general aprenda y entienda cuales son las verdaderas necesidades del hombre y una vez seamos conocedores de ello, ponerlo en práctica. estoy convencida, tal como dices, que la depresión infantil disminuiría y todos conseguiríamos una felicidad mayor y una vida plena, aún así, creo que, si verdaderamente las nadadoras fueron tratadas como se describe o sufrieron demasiadas exigencias, los padres de éstas deberían haber sido capaces de darse cuenta en su momento, deberían haber estado más atentos al estado en el que se encontraban sus hijas. evidentemente no afirmo ni desmiento, exclusivamente opino que somos libres y por ello somos capaces de escoger entre continuar con ello o no, dependiendo de la satisfacción y de la felicidad que le supone a uno mismo. Muchas veces el problema reside en el cuidado de los padres a los hijos, de la atención que éstos les prestan, de qué exigen los padres a los hijos. Si verdaderamente respetásemos los límites de cada uno, supiésemos aquello que hace feliz a cada uno, en mi opinión, todo iría mejor.

  23. Creo que hace falta presionar a los profesionales, pero solo de la forma correcta. Es decir, hay que hacer que vayan a cumplir sus sueños, motivarlos y hacerlos ir por el buen camino. Si una persona tiene un sueño, como profesional tendrá que darlo todo y está en el hecho de todo el mundo ayudar a las personas. Por eso, siempre que sea una persona cercana a ti, por tu ámbito de trabajo, familiar o amigo, habrá que motivarla, ayudarla y hacer que tire adelante, porque como por ejemplo, una nadadora, no está realizando esa labor como por ejemplo puede ser una panadera, está porque ese es su sueño y por lo tanto, hay que motivarla y hacer que tire siempre adelante, dando lo mejor de si misma para no quedarse atrás jamás y pueda conseguir todo lo que se ha planteado.

  24. Saludos Gabriel,
    En primer lugar mis más sinceras felicitación por la contra de” La Vanguardia”.
    Se me plantean unas cuantas dudas sobre este mismo. Estoy totalmente de acuerdo en que no se les puede pedir más a los empleados de lo que estos pueden dar, sin embargo, más que reducir sus objetivos no sería más acertado reconsiderarlos y replantear nuevos si estos no tenían un valor real para la empresa?
    A continuación se habla de las llamadas “empresas barrocas”, aquellas que están más pendientes del proceso que del resultado. Evidentemente el fin de toda empresa es obtener unos resultados, a poder ser positivos, pero se puede realmente llegar a estos sin prestar una exhaustiva atención a los procesos?. Creo que la excelencia en el proceso lleva a nuestro producto final, ya sea un bien o un servicio, a alcanzar una ventaja competitiva con respecto a nuestros rivales, que al final, es la que realmente nos proporcionara esos tan esperados resultados positivos.
    Cierto que “el sistema barroco” puede llegar a bloquear actividades en la empresa, ralentizar los procesos de cambio y, llegando a un extremo, dejar de lado las opiniones de personas de oficio o creativas, sin embargo, la jerarquía dentro de una empresa es vital. Todas las posiciones deberían ser escuchadas y tenidas en cuenta, pero es tarea de los altos cargos y no de los trabajadores, guiar la empresa atendiéndose al plan estratégico de esta con el fin de adecuarse a los objetivos concretos que tengan.
    En cuanto a los ejemplos que nos expone, creo que debería contextualizarse más cada uno. Tanto en el caso del accidente ferroviario de Japón como en el del hundimiento del Titanic, cierto es, que no se deberían sobrepasar nunca los límites que ponen en peligro el normal desarrollo del servicio, sin embargo, la cultura japonesa exige de por sí una lealtad y cumplimiento a sus superiores, ya sea en una empresa, en el orden familiar o en el gobierno, desconocido en occidente. Un rigor casi militar e inquebrantable en el cual al trabajador ni se plantea desobedecer una orden y a todo eso hay que sumar que perder allí un empleo cobra de igual forma una dimensión enorme. Así que el conductor se ve condicionado a una serie de factores por los que poco mas puede hacer que acatar órdenes. El caso del Titanic es atribuible tanto a un exceso de ambición como a la mala suerte de encontrarse un iceberg y a la fatal colisión que desencadeno en hundimiento. Si bien en el accidente de Chernobil se incumplieron algunos protocolos de seguridad, el fin último del test era aumentar la seguridad de la central frente a posibles desastres, un procedimiento rutinario pero que debido a una serie de fallos tanto mecánicos como humanos desencadeno el desastre.
    Ya por último, en el antepenúltimo párrafo se cita que un directivo es lo que vale dividido por lo que se cree, entonces para ser el mejor de los directivos deberíamos no creernos nada?

    Felicidades otra vez por la contra.
    Un saludo.

    1. Bufa, comentarios muy elaborados que me va a ser difícil comentar todos.

      En general veo que abogas por el punto medio, ni tanto ni tan calvo -dicen. Y seguro que allí está la verdad. Sin embargo creo que en nuestras sociedades desarrolladas y con organizaciones tan complejas deberíamos pensar más a menudo que igual nos estamos pasando de rosca. Me parece que es el discurso que conviene ahora, aunque lógicamente no puede radicalizarse en su aplicación.

      También es muy aguda la observación sobre la fórmula del talento. Según esta, como dices alguien que solo valiera 10, pero se creyera nada, valdría más que alguien que valiera 100 pero se creyera 80. Recuerdo un día discutiendo con profesores de una escuela de negocios convenimos en qué se deberían poner, por lo menos franjas en las que esta fórmula es de aplicación.

      Gracias por tu comentario de nuevo.

  25. En mi opinión, soy partidaria de que la vida sólo se vive una vez. Hay que hacer un trabajo personal para marcar nuestros objetivos en la vida y en mi caso (y espero que el de mucha gente) ese objetivo es ser feliz. El esfuerzo, el ser constantes para conseguir algo satisface al ser humano. Sin embargo los excesos nunca fueron buenos. Hay que encontrar el equilibrio. Por ello, en este caso (natación), es obvio que se requiere de mucha constancia y esfuerzo. Sin embargo, en el momento en el que el nivel de exigencia es demasiado elevado, uno se ve saturado, se desmotiva y eso es lo que ha sucedido en este caso. El trabajo no lo es todo. No debe ser el objetivo principal en nuestra vida. Seria un error.

    Sin embargo, quiero hacer hincapié en el hecho de que la “culpa” en este caso concreto no creo que sea de la entrenadora, sino del cómo todos nos dejamos influenciar hoy en día por conseguir lo que creemos ser el “éxito”, cuando en verdad lo único que conseguimos en esta situación es frustración.

    1. Hoy sale en las noticias el caso de los abusos de los entrenadores a las/los deportistas. Una evidencia más de qué todo este mundo está exagerado, estrasado y se ha salido de madre. Hay que volver a ver competir a los pocos que te importan de forma deportiva. Mucho más jugar por jugar, no para ganar. Gracias a todas vuestras contribuciones.

  26. Hola Gabriel, ante todo decirte que me ha gustado mucho la contra de la vanguardia y sobretodo porque lo que has comentado es un tema que muchos de los directivos de hoy en día deberían tener en cuenta.

    Respecto al artículo de las nadadoras estoy de acuerdo en que el mero hecho de exigir tanto, o ser tan perfeccionista te puede llevar a hacer cosas excelentes como ganar 55 medallas en 15 años de trabajo, saber sacar el máximo partido a las nadadoras o ser una “crack” en lo que se ha dedicado. A pesar de esto exigir tanta perfección te puede llevar a hacer cosas fatales e inútiles como despreciar al personal, no valorar nada de nadie, tener un comportamiento agresivo y sobretodo no valorar los aspectos realmente importantes en la vida como podrían ser la familia o los amigos.
    Sin duda y a pesar de que era la mejor para saber sacar lo mejor de cada nadadora merecía ser despedida.

    1. ¡Hola Gabriel! antes de nada me gustaría felicitarte por tu crónica en La Vanguardia y por este excelente artículo sobre la natación sincronizada.

      Ante todo creo que para conseguir un fin se deben utilizar unos valores con los que te sientas identificado y sobre los cuales no tengas ningún remordimiento de conciencia. En este caso han salido a la luz multitud de trapos sucios reflejando las tensiones que se vivían en el seno del equipo español de natación sincronizada, mi pregunta es ¿Por qué no han salido antes?, ya en el 2008 y coincidiendo con las olimpiadas de Pekín el equipo español logró 2 medallas (un echo insólito hasta entonces) y no ha sido hasta pasados 4 años que el presidente de la federación se ha dado cuenta de los métodos empleados por la seleccionadora.
      Desde mi punto de vista creo que el señor Carpena tenía la obligación de saber como trabajaba Anna Tarrés y los métodos que utilizaba con las nadadoras y aunque el éxito cegase a todo un país opino que hemos de vigilar por la integridad física y moral de nuestros deportistas, porque no hay mayor satisfacción que lograr las metas con esfuerzo, sacrificio y teniendo la tranquilidad de haber obrado de la mejor manera posible.

      1. Tienes toda la razón al final el problema está siempre en el jefe del jefe. No es admisible descubrir que de golpe despúes de 10 años alguien tiene determinado comportamiento. Pero estos días con el caso de Amstrong lo de la piscina está quedando de risa.

  27. La mayoría de los posts que me preceden hablan de Anna Tarres. Unos la atacan y vilipendian y otros la defendéis. Yo rompo un lanza en su favor y acuso a los verdaderos culpables. No pretendo tener razón, solo es mi opinión.

    Hay deporte ocioso, deporte competitivo y deporte profesional.
    El primero podría ser cuando tu y yo vamos a jugar el sábado al tenis o él hace su media horita de footing cada mañana. El segundo abarca desde el deporte escolar hasta segundas categorías de cualquier modalidad deportiva en general. El tercero es el PROFESIONAL. Aquí la cosa cambia y pasa de ser un mero deporte a algo que lo supera y que puede llegar a ser muy muy exigente y despiadado, por los emolumentos que mueve, la presión que conlleva y los premios que hay en juego . No confundamos los dos primeros con el tercero. En los dos primeros casos su practica debería ser saludable. En el tercero, acostumbra a ser incluso perjudicial para la salud (física y/o mental).

    La Sra. Tarrés está en un mundo con una presión interna y externa brutal. Y quien entra en su ámbito de acción, debería saber donde se mete. Y si las deportistas son niñas, tienen unos padres. Y lo que les hace la sra,. Tarres a “sus” niñas, todo lo que ha salido en la prensa, no debería extrañar demasiado a la gente. Forma parte de un mundo, SU mundo (de ellos), en que se busca el ORO, la excelencia absoluta. Ello no se consigue fácilmente, sino que será el fruto de sangre, sudor y lagrimas.

    ¿Donde podría estar el problema? La mayor parte de deportistas profesionales, quienes aceptan las reglas del juego son mayores de edad. Por el contrario, en el caso de la natación sincronizada, asi como en la gimnasia femenina, y otros deportes como el tenis femenino, nos encontramos con que las niñas se inician a unas edades muy tempranas, y no eligen libremente, pues son los padres quienes consciente o inconscientemente, las abandonan a los leones. ¿Deberían los padres conocer que sus hijas serán carnaza de los leones? Deberían ¿Debería la Sra. Tarres explicar hasta que punto de exigencia se llega en el proceso hasta la consecución del éxito? Debería. ¿Debería explicarles que muchas de ellas se quedarán en el camino con frustraciones personales importantes? Debería. ¿Lo hace? …

    Como en todas las profesiones, la empresa (el jefe) debería explicar bien al empleado, en que consiste su trabajo. Esta explicación debería abarcar el detalle de horarios, métodos, medios a su disposición, riesgos, consecuencias…

    Lo hizo la Sra. Tarres? Lo sabia la federación? Estaban exhaustivamente informadas las niñas? Lo sabían sus padres? He ahí la cuestión. Yo creo que los padres si lo sabían o deberían saberlo. Si no lo sabían, ¿estaban ciegos? Para ganar 55 medallas en 15 años, la Sra. Tarres ha pasado muchas horas cada día durante muchos años, con sus niñas, y lo ha hecho en una piscina exterior, con luces y taquígrafos.

    Han tenido 15 años para denunciarla con las manos en la masa ¿y lo hacen ahora que ya no ejerce? ¿Después de 15 años han descubierto como trabaja?

    Sobre el mensaje que Gabriel quiere exponer, estoy de acuerdo: en una empresa normal, con un jefe normal, el fin no justifica los medios. La excelencia no existe. Y además es que no se debe tener como objetivo único. De la misma forma que no esta hecha la miel para la boca del asno, no están hechos los métodos de GG para gestiones (o “gestionadores”) donde solo cabe la excelencia.

    La empresa de Anna Tarres, le exigía ORO. La excelencia en cada movimiento. Para conseguir ORO, ella, la federación, las niñas y sus padres, sabían que los métodos eran los que eran. Y cuando tocaban el preciado metal, todo el sacrifico había valido la pena.
    ¿Las que han tocado metal la han denunciado? Creo que no. El fin justifica los medios
    ¿la federación la ha denunciado? No. El fin justifica los medios.
    En este caso, solo las que no obtuvieron el premio (el FIN), denunciaron los MEDIOS. Que casualidad!!!

    Si los padres de las niñas denunciantes hubieran leído a GG:
    Buscar en FOUGI. Primera cuestión: ¿Vale la pena? — No? — Descartar!!!

    Que rápidamente Gabriel soluciona el problema. Qué pregunta tan sencilla. Qué pregunta mas transcendente. ¿Vale la pena?.
    Si eres mayor de edad, tu decides. Si el supuestamente maltratado es menor de edad, el culpable son los “papis”.

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