Ginebra en el 5Talks de Telefónica

Esta primavera tuve el placer de ser uno de los invitados a las charlas 5 Talks que organiza la Fundación Telefónica en Madrid y Barcelona. Os invito a ver la pequeña conferencia que hice en Madrid y a comentarla juntos. Hablo de muchas cosas en muy poco tiempo. Comentad y podemos ahondar en las distintas temáticas.

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¿Formación y accidentes Aéreos? (la historia se repite)

En el verano de 1999 un Jumbo, de la compañía Egyptair, se precipitaba al océano provocando la muerte de la totalidad de su pasaje. En la investigación se descubrió que la causa del accidente había sido un misterioso “suicidio” (colectivo) del copiloto, que, aprovechando la ausencia del piloto, desconectó la dirección automática y –tras una breve invocación religiosa- precipitó el aparato al abismo. [Revisito un artículo que publiqué hace 12 AÑOS hoy tristemente de Actualidad] Sigue leyendo

Desconecta tus Alarmas, y trabaja en Paz

Llega la primavera y se despiertan las alergias. ¿Tienes tú alguna? El cuerpo ve como enemigo algo que no lo es —yo soy alérgico al kiwi— y se dispone a defenderse, generando así un problema que hasta el momento no existía. Son las falsas alarmas, un problema que nos acecha cada día más. Cuando el no alarmarse es la única estrategia de éxito ante las crisis de empresa o familia.

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La cláusula del descuelgue o el derecho a no hacer

Para ser más eficaces y -a la vez- vivir más tranquilos debemos substituir la pregunta de ¿qué más puedo hacer? por la de ¿qué menos puedo hacer? ¡Cuántas cosas podemos dejar de hacer! ¡De cuántas podemos dimitir!

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Asfixiados o parados: nuestra paradoja laboral

Hoy es martes por la mañana. Entre aleatoriamente en una oficina y pregunte al primero que encuentre cómo lleva el día. ¿Qué respuestas oirá? La mayoría van sacando la lengua, se ven saturados de trabajo y con poco tiempo para realizarlo, ni siquiera para saludarte. ¿Qué opinarían los jefes de esos empleados asfixiados?

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En el Starbucks Café del DC: una cola casi perfecta

No me acostumbro a hacer largas colas -como esperando turno para el retrete- si tengo delante una rubia platino y sólo voy a conseguir un aguado café Starbucks que me darán –eso sí– con un cartón para no abrasarme. He aquí la grandeza y la flaqueza del sueño americano. Perfección en los detalles, pero falta sabor. No sé vosotros, pero en cuestión de ingesta prefiero el caos latino, pidiendo gritando el café todos a la vez.

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